viernes, 1 de mayo de 2009

Misión: salvar la Tierra

TATACHIN!!! TATACHINNNN!!!!
Pues resulta que estamos en plena primera Conferencia Internacional sobre Defensa Planetaria de la Academia Internacional de Astronáutica, en colaboración con la Agencia Espacial Europea y la estadounidense Aerospace Corporation, que se está celebrando a lo largo de esta semana en la ciudad de Granada. La prensa viene llena, que se decía antes. Por si no teníamos bastantes sustos en el cuerpo, ahora nos piden que miremos al cielo, no sea que se nos vaya a caer encima y nos pille despistados y ociosos. Ya me imagino los encendidos debates de la Conferencia:

- ¡Colegas! Nuestro plan “A” es el mejor y además lava más blanco.
- ¡¡De eso nada!! El plan “B” que ofrecemos es chiripitifláutico, megaloplástico y está garantizado para el espacio profundo.
- ¡¡¡Pero es 10 veces más caro!!!
- Sólo si no convencemos a los suficientes incautos, digo gobiernos responsables.

La NASA ya está manos a la obra y ha anunciado su intención de buscar y destruir asteroides pequeños pero peligrosos (chiquitos pero matones) mientras “los expertos en el estudio del espacio exterior han alertado de la necesidad de que los distintos gobiernos del planeta se impliquen en impulsar programas” (Europa Press dixit) ante la amenaza de los asteroides.
¡Qué bonito debe ser el oficio de experto en el estudio del espacio exterior! Aunque no demos pie con bola estudiando a la Tierra y sus/nuestros problemas, el afán de estudio del ser humano no tiene límites. Posiblemente esta conferencia se preparó y programó antes del diluvio que nos está cayendo desde hace unos meses por lo que no veo muy probable que ahora los gobiernos dediquen ninguna cantidad sustanciosa a planes de salvamento ante las amenazas del espacio.
Sin quitar importancia y veracidad científica al hecho que nos caiga un pedrusco del espacio encima, todo esto suena a capillita (o catedral, según los casos) de grupos interesados en “lo suyo”, gente que vive en su pequeña gran parcela de realidad y poco interesada en nada más.
Me ha venido a la cabeza a aquel grupo de galos que no temían a nada ni a nadie salvo que se les cayera un trozo de cielo en las cabezas. Voy a ver si encuentro un druida de guardia.

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