miércoles, 10 de septiembre de 2008

“Crisis ¿What crisis?”

Confieso que me he resistido todo lo que he podido pero no ha habido manera. Allá donde mirara, radio que escuchara o noticias que leyera, el tema aparecía con una presencia casi obsesiva. Así que no habrá más remedio que hablar de la crisis. España está en crisis.
“Crisis ¿What crisis?” titulaba el grupo musical Supertramp en los años 70 y pareciera adecuado preguntárselo ahora porque, como casi todo en esta vida, no es oro todo lo que reluce. Que los indicadores económicos de este año 2008 (inflación, paro, PIB, etc.) indican que la crisis está aquí, nadie puede negarlo. Pero me pregunto qué crisis reflejan esos indicadores. Porque hace ya mucho tiempo, meses e incluso años, que productos alimenticios de primera necesidad iniciaron una escalada de precios que en algunos casos se podría llamar criminal, que conseguir vivienda digna, de compra o alquiler, en muchas zonas del país, es inalcanzable para gran parte de la población, especialmente joven, que el tópico mileurismo manifiesta la endeble cota salarial en la que se mueven muchos, que las deslocalizaciones de empresas con beneficios son habituales, que del crecimiento económico del país se ha encargado principalmente un movimiento especulativo basado en la construcción que irónicamente no tenía cimientos, que......Todo esto y más aún, que era evidente para cualquier persona sensata, no se corrigió cuando se podía haber hecho y muchos han sido, hemos sido, cómplices por activa o pasiva de esta situación. Por lo que una parte de los ciudadanos de este país lleva en crisis hace tiempo.
Se dice que las causas vienen del exterior, el coste de la energía y la crisis hipotecaria americana. Pero aquí ya teníamos suficientes causas para generar lo que está pasando sin necesidad de contar con las de fuera.
Ahora grandes empresas, y no tan grandes, ven reducidos sus ingresos y cuando no, entran en pérdidas y sus patrimonios se devalúan, la cadena de pedidos y subcontrataciones se quiebra y la mancha de aceite se extiende, los bancos, tan generosos en los años previos, han cerrado el grifo y todos miran a ver qué hace el gobierno. Y lo primero que hizo el gobierno fue darnos 400 €, 200 en julio y el resto en cómodos plazos. Pero negó que estuviéramos en crisis. Ahora que parece que sí que lo estamos, se niega que estemos en recesión. Pero parece que lo estaremos antes de que acabe el año, el ministro de economía Pedro Solbes lo dice con la boca pequeña pero la Comisión Europea lo publica alto y claro. Mientras, se lanzan salvas de distracción: Nueva ley del aborto, ley de eutanasia.
El pato, como siempre, lo pagaremos entre casi todos, pero en muy distinta medida. Los trabajadores inmigrantes están en primera línea, principales afectados por la destrucción de empleo en la construcción, pero detrás venimos todos los demás. Para allá el año 2010, cuando según las previsiones actuales comencemos a remontar, sería necesario que hubiéramos escarmentado todos, especialmente nuestros dirigentes, y nos pusiéramos a hacer de este país una economía sólida, que no se basara en espejismos, donde elementos básicos como la salud, la vivienda, los productos de alimentación de primera necesidad tuvieran una regulación que impidiera que estuvieran en manos de la especulación. Y esto es intervencionista, sí ¿qué pasa? Si dejamos que el, para algunos, sacrosanto mercado rija las cosas estamos condenados a tropezar otra vez con la misma piedra.

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