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martes, 1 de marzo de 2011

Dos reflexiones

Maumauando

El jueves de la semana pasada un grupo de ex trabajadores del organismo público en el que presto mis servicios se situó en la acera de enfrente de la sede central del mismo para ejercer su inalienable derecho constitucional al pataleo. Protestaban porque el organismo al que pertenecían los había traspasado en contra de su voluntad (junto con el edificio en el que trabajan) a otro organismo público que, al parecer, no los trata tan bien como quisieran o estaban en el primero. Armados con cazos, cacerolas, tapas de olla y demás instrumentos de percusión, procedieron a efectuar su particular versión de “La protesta, con ruido, jode más”. Lejos de mi ánimo negarles su derecho a quejarse y a la búsqueda de una solución a la situación que creen les perjudica. Sin embargo, es muy dudoso que vayan a conseguir nada. Y esto es lo que me hace reflexionar. Desaparecido el “otro”, la alternativa, el modelo opuesto que durante más de setenta años (con todas sus maldades y alguna bondad) significó una referencia para trabajadores y empleadores, para políticos en el poder y en la oposición en las democracias occidentales, el poder político (democrático) y económico se ha sacudido los complejos (nunca los tuvo, es una forma de hablar) y ya demuestra a las claras (pensiones, reformas laborales, impuestos, etc.) que no necesita dar concesiones para obtener paz social. La paz social se impone desde arriba hacia abajo.
Al ciudadano le va quedando, a lo sumo, lo que Tom Wolfe, padre del Nuevo Periodismo que se creó en los 60, describió estupendamente en “Maumauando al parachoques” (Radical Chic & MauMauing the Flack Catchers, 1970), a cerca de lo que un grupo de inmigrantes en San Francisco, con unos voluminosos samoanos a la cabeza, le hicieron a un representante de la oficina del programa contra la pobreza: ir, dar la nota, hacer ruido, incomodar, molestar, humillar, acojonar si cabe, darse la vuelta y “pa” casa.
No vamos bien.

Marcado de por vida

Amanece. Radio en el coche. Programa despertador matinal al uso. La pregunta del día ¿Qué película te ha marcado más en la vida? La presentadora lee las respuestas de los oyentes en el facebook del programa. Uno ha dicho que Jurassic Park.
He visto muchas películas en mi vida, en blanco y negro y en color, mudas y sonoras, musicales, con subtítulos, en versión original y dobladas, comedias, dramas, aventuras. No podría decir qué película me ha marcado más en mi vida. Es más, no podría decir ni diez. De hecho, no creo que ninguna película haya “marcado” mi vida. Ni siquiera puedo decir mi película favorita, como tampoco mi canción, mi libro, mi serie de televisión, mi cafetín, mi rincón, mi……..Y va uno y dice que Jurassic Park ¡Qué raro que soy!

Ya sé, ya sé, cada día estoy más gruñón. Menos mal que m’acabo d’enterar que vuelve mi tocayo Enrique “el drogas” dando caña, con un aire a lo Ian Dury que le queda muy bien. Marcha.

lunes, 21 de febrero de 2011

Noches de blanco satén

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La escena podría ser tal que así:
Interior noche. Recepción de la sala de diagnosis. Un fluorescente parpadea en el techo, sin acabar de decidirse por la luz o por la sombra, mientras emite un zumbido moscardón. Un hombre enjuto de pelo cano y edad indefinida, vestido de blanco hospitalario con bata a juego, dormita tras el mostrador de atención al público. Otro hombre, de aspecto cincuentón y barriga prominente, entra en la sala tras empujar la puerta de entrada. Viste pijama a rayas azules y blancas y calza pantuflas. Se cubre con un anorak azul oscuro de gabardina. Bajo el brazo izquierdo sostiene un oso de peluche marrón mientras su mano derecha sujeta una sencilla carpeta gris con goma elástica y bordes descantillados. El recién llegado se acerca al mostrador.

- Buenas noches. Vengo a hacerme una radiografía. Tengo hora a las tres treinta de la madrugada pero me he dicho “Paquito: adelántate un poquito por si hay suerte y puedes entrar antes”. Ya se sabe que siempre falla alguien.

- …nasnoches – el hombre enjuto de bata blanca y aspecto amortajado sale de su ensimismamiento ante la verborrea del visitante y reacciona ágil - ¿Trae el volante de la prueba?

- Traigo de todo – el gordito sienta a su oso en el mostrador y abre la carpeta con la precisión y los gestos de un cirujano operando a corazón abierto – Aquí está el volante, la cartilla del seguro, los análisis que me mandó mi médico, la nueva visita para la semana próxima, un informe de hace dos años, la…..

El recepcionista albeo ha entrado en standby auditivo y ya no oye al orondo visitante. Con el discernimiento que le han dado los años pinza con dos dedos de su mano derecha el volante de entre la avalancha de documentos médicos que el visitante está esparciendo sobre el mostrador, mientras que con la izquierda da un golpe de teléfono y convoca a un camillero. Éste aparece casi al instante, como expelido por un dispensador automático de camilleros, empujando una silla de ruedas.

- Siéntese aquí que el camillero le conducirá a su prueba – adoctrina el recepcionista mientras le entrega al camillero el volante junto con la documentación de la prueba que ha extraído de un archivador.

Mientras el blanco representante de la administración médica se acomoda tras el mostrador para proseguir con su interrumpida cabezada, no se percata que el camillero yerra el camino y se introduce por el pasillo de la derecha que lleva a la sala de las endoscopias, dejando atrás el acceso a la sala de rayos x. El paciente va canturreando “Qué pena que tiene la Lirio” mientras abraza a su osito.

viernes, 18 de febrero de 2011

Oh let me be your Teddy Bear

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La verdad es que el ser humano es maravilloso. Cada día hay alguien que, en alguna parte, me sorprende, me desmonta o me hace alucinar, así, directamente. En este caso, además, me estoy muriendo de envidia.

¡¡¡Cómo narices no se me ha ocurrido a mí?!!!


Clica y enlaza con el video

¡Si es una idea cojonuda, la inversión es mínima y las posibilidades son infinitas! ¡Con la cantidad de tarados que hay por el mundo dispuestos a apuntarse a lo que les echen! La idea no es, de todas formas, original de Daniel Bacho que es quien la ha puesto en práctica, sino que está inspirada en aquella maravillosa película francesa que se llama Amélie y que si no habéis visto os recomiendo encarecidamente. El cine, una vez más, fuente de inspiración para el espíritu humano. Es lo que he dicho siempre...

Cine, cine, cine
más cine por favor
que la vida es sólo cine
y los sueños cine son.

jueves, 27 de enero de 2011

Se me llevan los demonios

Hay cosas que me indignan. No puedo evitarlo. Es verlas y comprender que mi natural tranquilidad es una fachada y, en el fondo y no tan en el fondo, soy una fiera corrupia. Viene esto a cuento de una campaña televisiva que pude contemplar la otra noche y que hizo que se me atragantara la bilis. En el anuncio de marras una mamá se desespera porque su niño no le come, porque al interfecto no le gusta lo que le han puesto en el plato. Tan desesperada está la pobre mujer que le llega a dar a su hijito lo que parece ser un donut de chocolate que el zagal si que está dispuesto a engullir porque el muchachito no es que no tenga hambre, no, sino que es un cabronazo de cuidado. Pero ¡Albricias! En rescate de la afligida madre llega Pediasure, un potingue soluble (seguramente con sabor a cacao o similar) que promete alimentar a los niños inapetentes con un sinfín de vitaminas, minerales y demás mierda sintetizada, amén de calmar las (malas) conciencias maternas. Un dos por uno que le dicen. Hasta asegura espectaculares estirones óseos y risas cómplices entre el enano chantajista y su p... madre. Ya está. Todos felices y contentos: el niño sigue su prometedora carrera de cretino, la madre vuelve a sonreir aunque sea a costa de perseverar en su rol de sufridora incomprendida y gilipuertas y la empresa anunciadora satisfecha por haber contribuido, una vez más, a tirar de la cadena del váter y desechar el más elemental sentido común alimenticio. Porque ¿A quien coño le importa si el niño come o no come? ¿Si hay padres acomplejados incapaces de imponer un criterio a un tirano mocoso? ¿Si el mundo está al reves y en la familia mandan los que tendrían que callar y obedecer? Lo importante es que el crío se beba el mejunje y a otra cosa mariposa. Si clicáis en la foto enlazaréis con la página web donde podréis ver el spot de marras. Tened a mano una bolsa.

miércoles, 19 de enero de 2011

Una noche cualquiera

Paseo por la calle a esa hora de nadie que va de las nueve a las diez de la noche. Es un momento del día en el que mengua la cantidad de gente que camina por las aceras. Los que quedan van presurosos para llegar cuanto antes a sus casas, a cenar con sus familias. O quizá no. Quizá sólo desean salir del mundo y refugiarse en sus cubículos para coger fuerzas hasta el día siguiente.
Pero hay otros paseantes que llevan otro ritmo diferente, como más derrotado. Me cruzo con una mujer que habla por el móvil. Es una conversación de recriminaciones, de culpas. Palabras gastadas a fuerza de repetidas que vuelan como dagas una vez más. Paso junto a una farmacia bunkerizada, con su ventanuco dispensador, frente a la que se ordenan en cola ya unos pocos transeúntes. Es pronto para ver ojos vidriosos, rostros ausentes y semblantes colgados pero todo llegará. En un pequeño cajero automático, pequeño recibidor bancario de los pocos que no han sido sustituidos aún por una máquina directamente orientada a la calle, se refugian dos hombres jóvenes de aparente origen africano. Charlan entre ellos, probablemente se expliquen sus cuitas del día, o de toda una vida.
Para los que no lo conozcan, el cruce de las calles Numancia con Berlín es uno de esos cruces amplios, rectilíneos y anodinos, de cinco carriles por calle y esquinas sesgadas al gusto del ensanche barcelonés al que, sin embargo, no pertenece. Dominan tres de sus cuatro chaflanes un banco y dos cajas de ahorro. El cuarto queda para un imponente edificio de oficinas con carteles de alquiler disponible. A esa hora de la noche y con una leve bruma que amortece la luz de las farolas, el cruce asemeja irreal. Podría encontrarme en cualquier otra ciudad, en cualquier otro país. Eso debe ser el desarraigo, estar en cualquier sitio y no estar en ninguno.
Voy de vuelta a casa. Las calles empiezan a mojarse a causa de la humedad y ya apenas se ve gente. Todo parece ralentizarse en espera del día siguiente. Ya voy llegando.

viernes, 7 de enero de 2011

La nouvelle routine

Finiquitadas las fiestas, vuelve la cabecera de entretiempo, vuelven los despertares de siempre, los pasos presurosos, los fríos y los sudores. Vuelve el paso cambiado y la carrera lenta, la risa, el llanto, el alma y la congoja...pero que no me falte la fe en ti.

martes, 4 de enero de 2011

Comportamientos universales: Nº 1

Haciendo cola se pueden observar y aprender muchas cosas. Ayer sin ir más lejos, estando en la cola de la ventanilla del banco, pude contemplar un fenómeno curioso: dos personas en apariencia totalmente opuestas tenían, sin embargo, un idéntico comportamiento que me atrevo a calificar de genéticamente innato. Una era una mujer joven, occidental, de veintitantos, vestida “casual” pero bien, calzando unas botas de caña alta de esas que valen una “pasta”. La otra era un joven también, de piel oscura y origen africano a juzgar por su acento al hablar con dificultad el castellano, vestido mucho más arrastrado (y no por casualidad) y calzando unas deportivas sin marca conocida y aspecto de haber sobrevivido a unas cuantas obras de la construcción. Estas dos personas de mundos tan aparentemente dispares, de culturas separadas por miles de kilómetros físicos y quizá mentales, sin embargo tenían el mismo comportamiento o reacción mientras estaban siendo atendidos en sendas ventanillas de la entidad bancaria: se pisaban un pie con el otro, con roce, balanceo y arrastre de la suela del pie pisador sobre el empeine del pie pisado. Y no había distinciones entre la humilde deportiva y la bota de prestigio, ambas sufrían el acoso del pie hermano. Era como una reacción involuntaria y casi infantil mientras sus cabezas estaban concentradas en la gestión bancaria que cada uno estuviera realizando en aquel momento. Fue casi un momento epifánico, en el que el observador avezado puede comprender, una vez más, que no sólo no somos tan diferentes sino que somos mucho más iguales de lo que podamos jamás llegar a sospechar. Seguiremos observando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¡Que llegan!

Ayer miércoles por la tarde, día 30 de noviembre, vi en la puerta de unos grandes almacenes el primer PAPA NOEL de la temporada. Iba con su típico traje rojo con los espectaculares vivos en blanco y su gorrito a juego. Paseaba cansinamente de un lado a otro de la gran puerta acristalada agitando con desgana la campanilla. No oí que lanzara sus peculiares ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! pero pensé que quizá era pronto y se estaba reservando, aún queda mucha temporada. Los pocos que por allí pasábamos, embutidos en nuestros abrigos para protegernos del gélido aire de la tarde, debimos poner la misma cara de extrañeza ante el peculiar espectáculo, pero ya se sabe que el calendario manda. La Navidad llega, amiguitas y amiguitos, porque tiene que llegar y más en un año como el que se acaba, que sólo faltaría que no tuviera Navidad para rematar al personal. Pase que se reduzcan los sueldos, que se limiten las pensiones de jubilación, que se eliminen prestaciones sociales, pero ojito con tocar la Navidad ¡Hasta ahí podríamos llegar! Así que preparémonos para disfrutar de la mejor Navidad de nuestra vida, de la mejor Navidad de todos los tiempos. Enero de 2011 no existe, ni el 2011 entero tampoco. De hecho, no existe nada que no sea la Navidad en la que estamos a punto de adentrarnos, en la que estamos ya, porque nada puede existir, nada debe existir, que rompa el encanto, la ilusión de que aún podemos. Amémonos, pues, los unos a los otros, amémonos con fruición, amémonos con ahínco, con desesperación. ¡Let’s do it like they do on The Discovery Chanel!



domingo, 7 de noviembre de 2010

¡No! ¡No! ¡No nos moverán!

Parte desde Barcelona, ciudad tomada por los Papistas.
¡Laicos! ¡Agnósticos! ¡Ateos! ¡Hermanos todos! En estas horas inciertas llenas de infortunio, en las que parece que hasta la fe mueve montañas, os hago un llamamiento a no desfallecer y a perseverar en la creencia que otro mundo es posible. Un mundo sin beaterio, ni falsos oropeles ni libros con tapas de oro incrustadas de piedras preciosas como el que esta mañana han paseado por el interior de esa abominación religiosa (a la par que belleza arquitectónica) conocido como la Sagrada Familia. ¡Con las esperanzas que teníamos puestas en las obras del AVE! Si no había bastante con la oleada de medidas económicas y (anti)sociales que nos azotan, ahora nos las tendremos que ver con la oleada de meapilas de viejo y nuevo cuño que nos van a dar la tabarra, como todos esos politicuchos que han corrido prestos como lacayos a genuflexionarse. Hasta ZP ha hecho el ridículo porque no ha tenido los h….. de quedarse en su casa, con un par, y se ha buscado la excusa de visitar a las tropas en Afganistán. ¡Ay! ¡Pobres militronchos! Siempre utilizados como coartada de los mandamases, si no es por una cosa por otra. Resistamos pues y no desfallezcamos en nuestras posiciones. Que vean que no podrán con nosotros.

jueves, 14 de octubre de 2010

Poesía matutina

Iba conduciendo la otra mañana cuando un taxista realizó en mis narices una “maniobra a lo loco Iván”* saltándose cuatro carriles a la vez para poder girar a la izquierda viniendo desde la extrema derecha de la calzada en la que se encontraba (qué alegórico que me ha quedado esto). Es en momentos como ésos cuando uno piensa “vaya tontería de final, arrollado por un taxista” y desea que el término de sus días carezca de la violencia que el mundo de hoy parece imprimir a casi todos los ámbitos. En el estupendo libro “Ladrones de tinta” de Alfonso Mateo-Sagasta se hace referencia en sus primeras páginas al hecho curioso de que mientras los finales heroicos, sacrificados, violentos, desmedidos, etc., han gozado del predicamento de los poetas, nadie parece haber glosado y loado el final de la vida en la vejez, descansando plácidamente en el lecho en adormilada vigilia. Ningún autor ha alabado la senilidad en los postreros días o cantado las excelencias de la pérdida de control de los esfínteres, ningún verso nos ha transportado en alas de la belleza describiendo el baboso y balbuceante final de un saco de huesos. Eso me hace sospechar que todos llevamos interiorizado en lo más profundo que morir de viejo y en la cama es un “coñazo”. Eso explicaría la alegría con la que muchos ponen en riesgo sus vidas (y las de otros) en el desempeño de los actos más triviales: sería una manifestación subconsciente de ese miedo al “coñazo”. Los individuos que así se comportan, pues, no serían unos inconscientes incívicos y asociales, sino unos amantes de la poesía heroica sin saberlo. Va por ti, taxista:

¡Taxista! ¡Torero!
A ti, rey del ruedo asfáltico
Que presa de sentido trágico
Semejas filibustero.

¡Torero! ¡Taxista!
Que vives en un halo mágico
Rodeado de (en)seres de plástico
Al borde de la autopista.

¡Taxista! ¡Torero!
Aborda con ojo estrábico
El carril de la rúe cívica
Y no dejes con vida (pálpito)
Ni títere ni titiritero.

¡Olé!


*“Maniobra a lo loco Iván”. Dícese de aquella maniobra, realizada a los mandos de cualquier artilugio móvil, que desafía las más elementales normas de comportamiento cívico, las leyes de circulación y otro sinfín de leyes más (incluida en ocasiones la Ley de la Gravedad). La expresión está tomada de la película “La caza del Octubre Rojo” (Paramount Pictures, 1990), en la que los submarinos soviéticos realizan maniobras inesperadas para despistar a la armada de los Estados Unidos. N. del A.

viernes, 8 de octubre de 2010

La condición humana

Viendo lo que le ha pasado al pobre Llongueras (lo de pobre es solo una manera de hablar) y a otros anteriormente, me he acordado de una frase que leí hace ya algún tiempo y que venía a decir, más o menos, que la familia es una de las primeras fuentes de infelicidad que tiene el ser humano, sino la máxima. Cuando le preguntas a alguien por sus relaciones familiares, salvo excepciones la mayoría contesta que son estupendas, son como una piña, hacen un montón de cosas juntos, los hermanos y/o hermanas son fabulosos, ahí siempre apoyando y ¡Qué decir de padres, tíos, abuelos, etc.! ¡Unos santos es lo que son! Siempre dispuestos a ayudar. Este panorama idílico, sin embargo, no oculta que tras las puertas de casas y pisos se desarrollan las más deleznables coacciones sobre los individuos integrantes del núcleo familiar (“si nos quisieras no actuarías de esa forma”), se cataloga a los miembros con rigor científico (“éste es el listo de la familia pero su hermana no vale para nada”), se juzgan sentimientos con precisión de oráculo (“ésa no te quiere ni te ha querido nunca”), se regurgita el pasado y ya se sabe que el devuelto siempre huele mal (“porque el daño que me hiciste aquella vez no te lo perdonaré nunca”) o se realizan operaciones económicas dignas del mejor de los tiburones de Wall Street (“la casa de los abuelos será para mí o si no os joderé la vida a todos”). Naturalmente, Llongueras no me da ninguna pena, ya tendrá el riñón bien cubierto, pero no deben ser pocos los modestos y anónimos ciudadanos que confiaron en sus familiares para asuntos económicos y salieron trasquilados. Una teórica encuesta nos mostraría que asilos y residencias de ancianos tienen un elevado porcentaje de este tipo de casos entre sus ingresados. A veces la condición humana es una de las más tristes condiciones. Reflexionemos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

A la estupidez humana (por decir algo)

No deja de sorprenderme nunca la condición humana (por llamarla de alguna forma). Cuando parece que lo hemos visto y oído todo, cuando después de conocer la penúltima tontería nos decimos “ahora sí que ya no puede haber nada que supere a esto”, entonces va alguien en alguna parte y nos demuestra cuan equivocados estábamos. La cosa viene a cuento a raíz del Duodécimo Campeonato Mundial de Sauna que se celebraba el pasado fin de semana en Finlandia. Consiste el evento en ver quien aguanta más tiempo a 110º de temperatura y bajo una humedad también muy elevada. Los dos finalistas de esta edición perdieron el conocimiento en plena competición, en su afán por aguantar más que nadie. Y uno de ellos, el ruso Vladimir Ladyzhensky, murió posteriormente a causa de las graves quemaduras sufridas, mientras que el otro, Timo Kaukonen, vencedor de cinco de las siete últimas ediciones, tuvo que ser hospitalizado. Y digo yo: estos comportamientos a todas luces aberrantes ¿Se deberán a alguna carencia afectiva en la infancia? ¿O serán a causa de una disfunción hormonal? ¿Puede haber elementos ambientales que favorezcan tales conductas? ¿O quizá se trate sólo de la ausencia de las conocidas y nunca bien ponderadas “dos hostias a tiempo” que como medida de encauzamiento nunca deben faltar en el bagaje de padres o tutores?
El caso es que de una u otra forma, en mayor o menor medida, sucesos de más o menos similares características se repiten a lo largo y ancho de la geografía mundial, demostrando la transversalidad de estos fenómenos. Individuos de toda índole y condición se lanzan con desmesurado afán a acometer las más estúpidas empresas con un desprecio olímpico por la inteligencia. La cosa está tan extendida y popularizada que hasta unos anglosajones amigos de la guasa crearon los Premios Darwin, galardones destinados a honorar (casi siempre a título póstumo) a todos aquellos que contribuyeron a mejorar la genética de la especie por el método de quitarse (accidentalmente) de en medio con su comportamiento rematadamente estúpido. Como reza su lema, sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Vladimir Ladyzhensky es sin duda un próximo candidato a un premio Darwin.

jueves, 10 de junio de 2010

Nunca vienen solas

Estos días he estado un poco ausente como habréis notado, debido a eso que se llama concatenación de circunstancias desfavorables o, más popularmente, que las desgracias nunca vienen solas. Al hecho de cumplir cuarenta y ocho años se añadió el mismo día la pérdida de uno de mis dos empleos (o me hacían fijo o me rescindían), con lo que mi maltrecha economía ha sufrido un revés. En el suma y sigue viene a cumplir su parte la casualidad que a los cacos les ha dado por robar en el edificio en el que vivo (varios robos en pocas semanas, de día, reventando las puertas de entrada aprovechando la ausencia de los vecinos). Aún no me ha tocado, pero para prevenir sí me ha tocado reforzar la puerta y no lo cobran barato precisamente. Como la semana estaba siendo tranquila, mi hija decidió colaborar y se pegó un guarrazo en el patio del colegio. Resultado: carrera hasta urgencias y siete puntos en la barbilla, amén de su ausencia en las colonias del colegio esta semana (que ya estaban pagadas, ya veremos si me devuelven la pasta).
En fin, de todas formas no hay que desesperar. Ahora que sólo tengo un trabajo voy algo más descansado. De salud sigo más o menos bien y procuro reírme todo lo que puedo. En cuanto hay una ocasión ¡Zas! ahí estoy yo riéndome. Aunque no sé si me estaré pasando. Igual piensan que he perdido el otro tornillo (malas lenguas afirman que ya perdí un tornillo una vez pero este hecho no ha podido ser demostrado).
;D
Hasta ahora.

martes, 25 de mayo de 2010

A paso y medio.....o no.

No dije nada el otro día pero ayer lunes fue fiesta en Barcelona, con lo que hemos podido disfrutar de tres días de descanso (el que haya podido, claro). Yo esta vez no me quejo, el fin de semana ha estado bien. Desde luego he podido desconectar un poco más que otras veces, he dormido bastante y esta mañana en la oficina me ha costado arrancar, como si fuera nuevo (para mí eso es buena señal). Y he dicho lo de “esta vez”, porque habitualmente no es así. Llegan los fines de semana y no descanso, duermo poco y mal (y no porque salga de juerga, malpensados), me empieza a doler todo como si durante la semana los dolores se hubieran esperado (para joderme) a que tuviera fiesta, no desconecto y muchos domingos me sorprendo deseando que llegue el lunes para volver a llevar una semana laboral más equilibrada ¿Estaré mal de la azotea? ¿Soy carne de diván? ¿Estoy a paso y medio de la pitopausia?
Dicen que en este mundo occidental nuestro no nos planteamos la vida con calma y que más que trabajar para resolver los problemas que tenemos lo hacemos para producir nuevos problemas que sustituyan a los viejos. El otro día me dieron un ejemplo: si desde los 70 se hablaba de la diferencia intergeneracional y la falta de comunicación entre padres e hijos ¿Qué hace la sociedad moderna? Pues inventa Internet y la telefonía móvil para aislarnos aún más a todos. Ahora la falta de comunicación no es entre generaciones sino entre individuos de la misma generación. ¿Que qué tiene esto que ver con el primer párrafo? Pues que quizá (sólo quizá) hayamos corrido todos mucho y que con menos carrera y menos esfuerzo pudiéramos disfrutar mucho más y mejor de la vida que nos han dado, con menos prisas y menos artilugios. Ya sé que esta idea va contra los mercados (como se repite tanto últimamente) pero si nos tomáramos las cosas con un poquito más de calma igual hasta nos lo pasábamos mejor (igual). En cualquier caso, tomémonoslo con calma, hagámoslo fácil….


miércoles, 10 de febrero de 2010

Saint Valentine's day

Ahora que se acerca eso que se celebra el domingo (además de materias primas y bienes de consumo también hemos importado fiestas, no me extraña que nuestra balanza comercial esté como esté pero eso es otra historia) empiezan a aparecer esas frases que todo el mundo tiene para comentar el tema. Se habla en televisión y en radio, la prensa escrita rellena espacios con artículos sobre el asunto y se citan las citas más o menos célebres y originales. Esta semana, en un periódico, entre otras, había estas dos que me llamaron la atención. La primera:

“A partir de los 60 años todos somos sexo débil” Woody Allen.

Uno de los maestros reconocidos del humor y las frases llenas de ingenio (sí, ya sé, no a todo el mundo le gusta Woody Allen, de hecho hay una gran mayoría que lo detesta). Pero su visión del espíritu humano, sus neuras y sus contradicciones, es incontestable. Porque a los 60 años, y mucho antes también (gracias Woody por darnos tantos años de margen), todos nos volvemos invisibles y partes de nuestro cuerpo además se vuelven inservibles y, sin saber muy bien cómo, entramos en el limbo social. Se habla mucho de ellos, de los mayores, de sus circunstancias, de su problemática, de su casuística, pero ya se sabe que, como dice esa otra frase genial de la que desconozco su autoría, lo mejor para no hacer nada respecto de un tema es hablar mucho de él. Vamos por la segunda:

“Una mujer puede fingir un orgasmo, un hombre toda una relación” Sharon Stone.

¡Fantástica! Imagino que habla con conocimiento de causa. El tópico habla de la mente manipuladora de la mujer y del simplismo primitivo del hombre, pero creo que nada más lejos de la realidad. El simplismo primitivo que se achaca al hombre “porque solo piensa en una cosa” es de una complejidad que puede dejar al maquiavelismo en mantillas, pues a ese objetivo se dedican todos los esfuerzos del ser. La mente manipuladora que se atribuye a la mujer es más muestra de su necesidad de adaptarse a los elementos adversos a ella que pueblan esta sociedad, a la fuerza ahorcan, que plan organizado de vida. Las generalizaciones suelen ser odiosas, las comparaciones también, sí. Por eso los individuos, en general, tendemos a dejarnos llevar por pulsiones egoístas a las que barnizamos de buenos sentimientos. Dependiendo de la calidad del barniz y de las capas que se den, las relaciones aparecen brillantes como el primer día o llenas de desconchones, prestas a entrar en el astillero o en el desguace directamente.
En fin, pero para que veáis que en el fondo soy un romántico de tomo y lomo, ahí va una cancioncilla. Cantan Mr. Big, un grupo de melenudos yankees que, si no fuera por ésta, carecerían del más mínimo interés.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Súbete aquí

No se si es un montaje pero, en cualquier caso, valdría la pena que no. Mi admiración por el género femenino corre pareja con mi decepción ante la escasa cohesión que la mujer ha mantenido y mantiene con sus compañeras de género. Siempre que se da la circunstancia en una conversación digo lo mismo: el peor enemigo de la mujer ha sido y es la mujer misma. A pesar de los esfuerzos, a lo largo de los años, de muchas asociaciones y luchadoras en solitario, por crear una conciencia femenina respecto de sus circunstancias aún desfavorables en esta sociedad, por salir del ostracismo secular, por luchar y hacerse valer frente a un patriarcado de raíz judeocristiana que las ha sepultado durante siglos, muchas mujeres siguen cayendo en las mismas trampas de siempre, en asumir un rol secundario, en alcanzar por encima de todo su objetivo de marido-casa-niños, en plegarse a una desquiciada carrera en pos de unos cánones de belleza artificiales creados en los mismos laboratorios cosméticos que crean los potingues buenos-para-nada que casi todas corren a comprar. Y caen en el que considero el peor de los errores: educar a sus hijas (por acción u omisión) en los mismos valores que perpetuaran su rol secundario.
Mientras, en otras partes del mundo, heroínas anónimas se juegan algo más que el último descubrimiento cosmético para estar divinas este verano con la nueva línea de baño de cualquier modistillo que promocionen en el “Cosmo”. Porque lo importante es ser una chica “Cosmo” ¿No?

lunes, 25 de enero de 2010

Sobreviví

Antes que nada: DISCULPAS. Disculpas por la ausencia y disculpas por el silencio. La cosa no pintaba bien el pasado día 15 por la tarde y los peores presagios se cumplieron al día siguiente: fiebre alta, tos perruna y malestar generalizado. Yo que tanto me había reído de la gripe (A, B o X) ¿Estaba siendo castigado por mi irreverencia? ¿Los hados me escarmentaban por mi falta de fe en los designios sanitarios nacionales y, por ende, mundiales? Cuando estaba a punto de abrazar la verdad oficial con la fe del converso, la asistencia médica pública vino en mi rescate ¡Sólo tenía neumonía! ¡Albricias! Mi honor a salvo. Total, que me he pasado casi diez días de baja, de la cama al sofá y del sofá a la cama, atiborrado de medicamentos (¡Yummmm! ¡Con lo que me gustan!) y capeando el temporal. Hoy es mi primer día de vuelta al curro (las carpetas siguen aquí, gracias compañeros) e intentaré ponerme al día poco a poco. Gracias a todas por el interés y la fidelidad demostradas y hasta enseguidita.


jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ VIDA NUEVA

¡Qué ganas tengo que se acabe el año! Hace dos semanas nos helábamos, la semana pasada llovió para dar y regalar. Hoy, esta mañana, he ido en ¡Manga corta! mientras compraba por el mercado. Vivimos en la época en la que las cosas no son lo que deben ser: el clima, sí, y las personas, las relaciones, las verdades, las mentiras, las noticias, la comida, las fiestas…todo pugna por no ser lo que es como si defender la propia esencia fuera algo perverso, merecedor de ocultarse, inadecuado, incorrecto y muchas más cosas. Imagino al ciudadano del siglo XXI, mirándose por la mañana en el espejo, “¿Que acepte cómo soy?” “¿Es que se han vuelto locos?”. Quizá por eso así nos va. Llegados a este punto del año, parece buen momento para desear que todo lo falso y superfluo nos abandone, o nos lo quitemos de encima, y que con ese paso ganado enfilemos no un nuevo año (eso viene pasando cada 365 días mas o menos) sino una nueva vida, en la que nos liberemos de prejuicios y manías, en la que encaremos sin miedo nuestra existencia (el mejor tiempo del mundo), en la que vivamos plenamente cada instante (sin quizás ni porqués ni tal vez ni pasados ni culpas), en la que sintamos que somos dueños de nuestro ser no importa si estamos arriba o abajo, una nueva vida para vivirla con los que queremos y nos quieren o con los que busquemos para compartirla.
No quiero olvidarme, en este tránsito bloguero, de toda la gente que me ha hecho “tilín”, de todos vosotros, por vuestras palabras, vuestros comentarios, vuestra sinceridad, vuestro humor, por venir y compartir a lo largo de este año que se acaba o simplemente por estar ahí y echar un ojo aunque no digáis nada. Un recuerdo para los que cortaron el cable, como Leo que nos dejó bloguerilmente hace poco, me parece que debe estar reordenándose. Y no me olvido de Audrey y sus magníficas postales, en alguna parte del Levante dando guerra. Y, por supuesto, de Clara y Gisela al otro lado del charco, maestras de este idioma que compartimos todos. No sé qué pasa pero prácticamente no consigo atraer a hombres a mis desvaríos de blog. Sé que todos tenemos un lado femenino pero esto empieza a preocuparme….El apuntador me dice que es bueno que no atraiga hombres. Que si los atrajera es cuando debería empezar a preocuparme. Pues también es verdad. En fin que…

FELIZ VIDA NUEVA PARA TODOS.



jueves, 24 de diciembre de 2009

Para todos...

Bueno. Ya estamos aquí otra vez y parece que fue ayer, pero ha pasado un año más y volvemos a celebrar el nacimiento de un hombre, que ciertamente, cambió el mundo (aunque nunca sabremos si fue esa su intención), hará un par de miles de años. En este tema de las fechas los historiadores y científicos no se acaban de poner de acuerdo pero, según una de las teorías de más solvencia, parece lo más probable que Jesús de Nazaret naciera en el año 6 antes de Cristo, según llevamos ahora las cuentas. Ya veis, fue realmente un adelantado a su tiempo. Pero como el calendario y las formas de medir han dado más vueltas que un tío vivo en estos siglos, no vendrá ahora la cosa por un “quítame allá esos años”. ¿Cuanto de cierto y cuanto de mito o leyenda hay en su historia? Carece de importancia. Jesús es un símbolo, un concepto, una idea acerca del deseo de los hombres de superar lo que los separa y reforzar lo que los une, de conseguir una fraternidad universal. Pero el hijo de un matrimonio de refugiados, que no consiguieron cobijo y acabaron en un establo donde ella dio a luz al Rey de los pobres, con el correr de no muchos años se convirtió, a su pesar, en el Dios de los ricos y poderosos, quienes controlaron y legislaron a su favor una idea realmente peligrosa: amaros los unos a los otros. Así, una idea grandiosa pasó a tener intérpretes. El mundo de hoy en día es el que es gracias a los esclavos, trabajadores esclavizados, explotados, obreros y demás que han trabajado, a lo largo de los siglos, para que las clases poderosas hicieran la sociedad a su medida. Y esta situación aún perdura en muchas partes del globo. Pero nuevamente nos reunimos para celebrar la Navidad, estar con los nuestros, desear amor y felicidad y esperar el nuevo año, con la esperanza que esta vez sí, esta vez seremos mejores, seremos merecedores de la idea de un hombre que dicen que murió por nosotros.
Y para celebrar el día qué mejor que un villancico, una canción que nos desee amor y felicidad y que sirva para que la gente una sus voces y sus corazones. Confieso sin rubor que soy incapaz de escuchar la canción que traigo (sea en el mes que sea) sin emocionarme y que se me acaben humedeciendo los ojos, cuando no llorando a lágrima viva. Pero ese es el poder y la magia de los genios, que no son superiores pero consiguen más que el resto de los mortales.

Una muy Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo
esperemos que sea bueno
sin ningún tipo de miedos.

Happy Christmas (War is Over)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Hoy es un día absurdo

Hoy es un día de esos en los que siento que todo es absurdo. Es absurdo levantarse corriendo, por la mañana, para ir corriendo al trabajo. Son absurdas las caras y las fachas de la gente en el transporte público, un gusano que corre bajo tierra para llevarnos a absurdos lugares donde desempeñaremos, en el mejor de los casos, absurdas tareas. Comeremos comida absurda, porque en la mayoría de los casos no es la que deberíamos comer, y volveremos de la misma manera absurda a nuestros hogares en los que mantendremos absurdas conversaciones mientras vemos las noticias en la televisión y personas absurdas nos dan sus absurdos argumentos sobre porqué nuestra situación es tan absurda. Absurdamente domesticados, nos iremos a dormir para mañana, nuevamente, seguir con nuestra vida absurda, sin preocuparnos gran cosa de las absurdas tragedias que viven otros, a veces tan lejos a veces tan cerca.
Cuando esos pensamientos me invaden, intento pensar en que soy afortunado pues tengo una familia que me quiere, soy responsable porque trabajo para colaborar en su manutención, soy alegre y optimista porque consigo sacarles una sonrisa (cuando no unas buenas risas), soy ciudadano ejemplar pues pago mis impuestos y no tengo multas ni me meto con nadie, soy todo lo solidario que mi economía se puede permitir, soy ecológico pues llevo lo que me sobra al Punto Verde de Reciclaje del barrio, y soy de izquierdas porque, entre otras muchas razones, para ser persona de bien en este país no se puede ser de otra parte.
Menos mal que no me da muy a menudo. Debe ser cosa de mi dualidad géminis. Igual tendría que tomar MELASUDA o Keosden Forte* cuando me llegan los síntomas. El otro día me dijeron un refrán que, como todo refrán, en esencia es lapidario: “Val més menjar menys i pair millor”, que literalmente sería “vale más comer menos y digerir mejor”, pero que haría referencia a vivir con más moderación y sencillez para tener una vida en equilibrio con uno mismo. O algo así. Uno de los héroes de mi infancia lo explicó mucho mejor cantando.


* Cortesía de Menda.