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lunes, 17 de agosto de 2009

Bares ¡Qué lugares!

Como tantas cosas de la vida, pueden ser lo mejor y lo peor. Pero estos tres cinéfilos ejemplos (aunque dos son más bien televisivos) están en mi imaginario desde que los conocí en la pantalla. Sin duda son tres lugares en los que no me importaría perderme un rato.




Bares ¡Qué lugares!
Tan gratos para conversar
No hay como el calor
Del amor en un bar
Jaime de Urrutia

jueves, 23 de julio de 2009

¡Joé, que caló!


15:30. Salgo del trabajo y de unos confortables veintinomuchos grados y ¡¡ZAS!! ¡¡Vaya hostia me da el aire!! Es como pasar del Polo al Sahara en un nanosegundo*. Me recuerda Guandong, en China, cuando bajamos del autocar con aire acondicionado, frente al hotel, y la calicha más pegajosa y ardiente que uno pueda imaginarse nos engulló. La humedad se cortaba a rebanadas y se podía untar.

15:33. Llego al coche que se encuentra a la tenue sombra de un árbol, pequeño pero árbol al fin y al cabo. Abro, entro y ¡¡Agh!! ¡¡El volante quema!! ¡¡El respaldo arde!! ¡¡El asiento abrasa!! ¿Pero donde pongo yo el culo? Después de unas cuantas piruetas y mil saltitos en el asiento, consigo colocarme y arrancar: 37º a la semisombra marca el termómetro. Bajo las ventanillas, conecto el aire acondicionado y empiezo a circular para que se airee el interior. No se da el caso. Por las ventanillas sólo entra aire más caliente todavía.

15:36. Trabajo junto a lo que aquí llamamos las Rondas, una especie de autovía que rodea la ciudad, por lo que en unos minutos me pongo a 80 km/h, límite máximo controlado por el Gran Hermano Municipal a través de su red de cámaras y radares. Sigue sin mejorar la cosa. El interior del coche continua ardiendo. El aire acondicionado (pobret) hace lo que puede dadas las circunstancias (mi coche es un utilitario "8 years old"). Así que voy a 80 por hora, con las ventanillas bajadas, un simún abrasador golpeándome por todas direcciones, el aire acondicionado puesto a tope y yo sudando cataratas que reíros del anuncio ese del tipo que no podía levantar los brazos.

15:42. Después de unos minutos de calvario, llega el Vía Crucis: ¡¡¡Atasco!!! Pero ¿Cómo es que hay atasco aquí ahora? ¡Aquí nunca hay atasco a estas horas! Me cagoen.... Me encuentro ante la tesitura de o bien subir las ventanillas y apechugar con el "cálido ambiente" que he conseguido en el interior, o bien dejarlas bajadas, desconectar el aire acondicionado y sacar la cabeza por la ventanilla para que la vertiginosa velocidad que llevo (5 km/h) me recuerde lo feliz que soy en estos momentos. Opto por la primera opción.

16:05. Afortunadamente el atasco ha sido intenso pero breve y consigo llegar a casa sano y caldo. Hecho caldo, vamos. Mis pantalones y mi camisa se pueden escurrir hasta obtener el líquido con que regar las plantas que podamos encontrar en un balcón medio. Ya sólo me queda ducharme y meterme dentro de la nevera hasta mañana, día para el que se anuncian temperaturas similares a las de hoy ¡Qué bonito!

* Nanosegundo: lapso de tiempo que transcurre desde que el semáforo se te pone verde y el de detrás toca el claxon.

miércoles, 22 de julio de 2009

Es una sensación


Mario es un fotógrafo excepcional. En su blog encontraréis unas imágenes bellísimas, con un juego de la luz y unos contrastes que te hacen desear ir corriendo a esos lugares. Tampoco desmerecen,ni mucho menos, sus fotografías de personajes, de una gran plasticidad.
Pero su paisajismo tiene magia. En cuanto vi la foto que os pongo vino a mi cabeza una gran canción.
Billy Joel, gran músico y artista, bebedor, mujeriego, drogadicto de la vida. Ha tenido grandes éxitos, éste es uno de ellos, basados en unas melodías que no te dejan indiferente y en un uso del piano del que es virtuoso.
New York State of Mind es mi favorita. Aquí en una interpretación en vivo en el estadio de los Yankees.

lunes, 20 de julio de 2009

Silencio, hombre sentado


Dentro de la variopinta fauna que puebla nuestras grandes ciudades (ignoro si en las pequeñas también se encuentra) podemos hallar a una de las figuras más enigmáticas que yo pueda imaginar. A falta de un nombre mejor, lo denomino elhombresentadoeneltrancodeunportalconunalatadebebida. Seguro que todos hemos visto alguno en más de una ocasión.
No entraría aquí la masa etílicojuerguista que también acaba tirada en un portal con bebidas en sus manos o a sus pies. Me refiero a individuos solitarios, en raras ocasiones en parejas, que a horas desusadas (a media mañana o a media tarde) los podemos ver sentados en los trancos de portales, porterías y comercios, con alguna lata de bebida frente a ellos (cerveza o refresco variado), la mirada perdida o ensimismada, una actitud entre pasiva y resignada y una postura generalmente indolente que nada pide.
Suelen ser individuos bastante jóvenes, entre el inicio de la edad adulta y la cuarentena, de apariencia modesta en el vestir pero de imagen entre moderna y alternativa, mayoritariamente con una bolsa o macuto en bandolera y de pelaje diverso.
Me pregunto ¿Qué hacen ahí sentados, en ocasiones horas y horas? Pero, sobretodo, ¿Qué hacen sentados en esos trancos, objetivos prioritarios de las micciones caninas y, cada vez más, humanas, de pestilente olor y apariencia? ¿No habrá parques, plazuelas y amplias vías con bancos en los que sentarse al sol o a la sombra según los deseos de cada cual y la estación meteorológica que corresponda? ¿Es que esperan a alguien? ¿Todos a la misma persona? ¿A quien, si puede saberse? ¿Son una representación alternativa y teatralmente metropolitana de “Esperando a Godot”? ¿Saben algo que nosotros no sepamos?
Y del mismo modo que llegan, se van. Sin aspavientos ni alharacas se pierden en el devenir urbano hasta la próxima vez que los encontremos en idéntica apariencia y actitud, con el mismo insondable objetivo: nada. Si alguien sabe algo, que lo cuente.


sábado, 18 de julio de 2009

Atendiendo una petición

Interrumpo el normal flujo de este blog para dar cabida a una llamada de atención por parte de las representantes de un gran y amplio colectivo (en todos los sentidos) y su justa petición. Hay que colaborar con las causas nobles.


Un poco de soporte musical tampoco viene mal.

viernes, 17 de julio de 2009

El último grito


Ya estais tardando

jueves, 16 de julio de 2009

Calle arriba o calle abajo...


Hoy vamos a ir más calmados, paseando sin rumbo fijo, perdiéndonos por calles por las que no habiamos pasado antes. Nos paramos a mirar esos pequeños escaparates, de esas pequeñas tiendas en las que el tiempo se ha detenido y, en ocasiones, nos asaltan ganas de entrar y preguntar ¿Cómo lo hicieron? Y seguimos deambulando calle arriba o calle abajo. Miramos a las personas que pasan y alguna nos mira también. Hace hambre ¿Un helado? ¡Un cucurucho! ¡Ron con pasas, mi favorito! Y mientras luchamos porque no se deshaga antes de tiempo por el calor y nos embadurne la mano de helado, seguimos caminando calle abajo o calle arriba, tanto da. Una canción me viene a la memoria ¿Cómo hacia.....?

lunes, 13 de julio de 2009

Esa chispa

Pasear sin rumbo es, para mí, uno de los mejores placeres que existen. Recuerdo que de adolescente y no tan adolescente, si les decía a mis amigos que había que caminar apenas cien metros, para ir al próximo bar o adonde fuera, se ponían a blasfemar en lenguas muertas. Pensaba que era generacional: yo había nacido en la generación no caminante. Luego descubrí que era un síndrome más extendido. Incluso personas de poblaciones pequeñas, en cuanto llegaban a Barcelona se les atrofiaban las piernas para andar unas pocas manzanas. Luego estaban los que pensaban que caminar era una pérdida de tiempo, pudiéndose hacer tantas cosas importantes, llamadas, reuniones y demás. El móvil los tranquilizó un poco: podían andar y hablar al mismo tiempo, pero la aparición del sistema manos libres para automóvil los reconvirtió en “homo rodantis" y se les perdió definitivamente para la causa, si es que alguna vez llegaron a estar en ella.
He dicho todo lo anterior porque es caminando cuando yo pienso mejor, cuando se me ocurren más cosas y cuando se pueden descubrir las pequeñas maravillas que encierra, en este caso, Barcelona. Y no me refiero a nada arquitectónico ni cultural, sino a las aportaciones que hacen mis paisanos y demás conciudadanos para que la vida te de una sonrisa.

Sólo hay que echar un vistazo y en cualquier momento aparece esa chispa. ¿No es preciosa?

viernes, 10 de julio de 2009

Un día mojado.

No sé, a ciencia cierta, por qué me fascinan tanto los días lluviosos y nublados. Tienen una luz especial que amortigua la fuerza del color, el cual, en ocasiones, nos puede sobreimpactar. Soy más de invierno, lo reconozco. No es que no me guste el verano y el sol pero, cada vez más, es sinónimo de calor excesivo. Cuando era niño, “¡¡Batallita del abuelo!!”, las estaciones estaban más marcadas. Sea eso verdad o dispersión de la memoria, agradezco estos días más fresquitos que estamos pasando en Barcelona.
Trabajo al lado de un parque y en la hora del almuerzo me escapo con frecuencia a dar una vuelta. Hoy estaba especialmente hermoso con sus caminos mojados, sus bancos solitarios, sus escaleras de madera húmedas, su paz…







Feliz fin de semana a todas y a todos.

jueves, 9 de julio de 2009

La fuerza del amor

El amor todo lo puede. Supera barreras sociales, barreras culturales, barreras étnicas. Ni la distancia, ni el olvido, ni la lluvia, ni el viento, ni la nieve pueden con el amor. He aquí la prueba:




Sobran las palabras. Que la música hable por nosotros:

martes, 7 de julio de 2009

El valor de la amistad

- ¡¡Manolo!! ¿¿Donde vas??

- ¡¡¡He visto nueces!!! ¡¡¡He visto nueces!!!

- Será posible el tío, que no se esté quieto nunca.

- Aún se va a escoñar y vamos a tener un disgusto.

- Pepe, hombre, haz el favor y agarra a ese tarambana.

- Ya lo intento, pero no para de tirar, el muy jodio.

- ¡¡¡Manolo!!! ¡¡¡Hombre!!! ¡¡¡No seas chiquillo!!!


martes, 30 de junio de 2009

El poder de una imagen


El conocido como Teddy Bear ha aparecido de esta guisa esta mañana a las puertas de un conocido tugurio (antro de perversión donde los haya). Según declaraciones efectuadas a la prensa al recobrar el conocimiento, aseguró no recordar nada de la noche anterior y pidio que no se sacaran conclusiones precipitadas: "mis abogados tomarán las medidas necesarias contra el que difame mi buen nombre".
En investigaciones posteriores, se ha podido averiguar que la noche pasada se celebraba, en el citado antro, la fiesta de una conocida constructora.
Gracioso más o menos ¿No?, pero y si...
Han continuado esta mañana los bombardeos sobre la capital despues de una noche en que la calma tensa sólo se ha visto alterada por los disparos de los francotiradores. Las autoridades cifran los muertos del nuevo ataque en 67 personas, 25 de ellas niños de muy corta edad fallecidos en el bombardeo de un edificio que albergaba una guardería en su interior y que ha quedado reducido a escombros como se puede comprobar en el detalle de la fotografía. La población ha salido a la calle tras conocerse el suceso, entre clamores de venganza después de esta nueva masacre.
Por desgracia, hay que estar siempre atentos.

jueves, 25 de junio de 2009

La Verbena



- ¿Que tal la verbena?
- Oh, muy bien.
- ¿Qué orquesta cogisteis al final?
- U2
- ¡¡¡¿¿¿U2???!!! ¡¡Joder, tío!! ¡¡Qué nivelazo!!
- Bah. Es que en la Asociación de Vecinos cuando nos ponemos, nos ponemos.











U2 en pleno paroxismo luminoso musical

martes, 23 de junio de 2009

A comer

¿Nos vamos a comer o qué? ¡Que son casi las tres! "Panda" de comodones, oyes.




miércoles, 17 de junio de 2009

Nada que declarar

En la vida de hoy, cuando todo va tan deprisa y está regido por innumerables actos automáticos, la despersonalización se torna un hecho cotidiano, nos desdibujamos. Entramos en una rutina, somos la rueda que gira y gira. Cuando, por alguna circunstancia, nos detenemos (algo nos falla en la rutina o al finalizar el día) es cuando percibimos el vacío, el vértigo. Todo se vuelve extraño, sin sentido. Incluso los plenamente integrados, a base de saturación, también lo perciben. No digamos ya los que nos estamos haciendo preguntas todos los días.
Esta fotografía que hice el otro día creo que refleja a la perfección esta situación: somos como maletas, contenedores que llenamos de gadgets, parecemos muy completos al pasar por la vida, pero el escáner refleja la realidad, estamos vacíos.



Nada que declarar

viernes, 5 de junio de 2009

El viaje a ninguna parte



Hice esta fotografía hace casi tres años. Tenía el coche aparcado en una zona industrial y al ir a cogerlo, junto a mí, en la acera estaba esta composición. No toque nada. Tal cual estaba la hice. La calle hace subida y le da ese punto de fuga, acentuado por la óptica.

Si nos fijamos, alrededor del motivo central de la guitarra, hay una serie de elementos curiosos que parecen explicar una historia: tras la guitarra hay un cepillo y frente a ella hay un peine, a la derecha una piedra totalmente foránea, que no concuerda con la pared ni con el suelo, como aterrizada de no se sabe donde...
Parece envolverla una de esas pequeñas tragedias urbanas, la tristeza, la desesperanza, la soledad. Como esas viejas artistas que fueron y ya no son y arrastran su derrumbe por los caminos.
Me recuerda a "El viaje a ninguna parte" de Fernando Fernán Gómez.